El sábado tomando cañitas, tras una semana de cielo azul y ni una sóla nube, el cielo se nubla, así que decidimos que igual era buena idea buscar un buen sitio desde el que hacer una toma de la puesta de sol. Un buen sitio a priori sería el castillo de Chichilla, con lo que a las 8:30 emprendimos la marcha. Hicimos algunos disparos interesantes, pero es que este en cuestión no tiene tratamiento.
Las puestas de sol tienen siempre el ese encanto de ver esconderse, cambiar de color, de forma, de teñir de rojo la nubes. Pero si además hay alguna silueta reconocible en el horizonte,… pues la cosa mejora mucho, como en nuestro caso,… unos aerogeneradores.








